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El vino: un estilo de vida siempre a la moda

Vino y moda han ido siempre de la mano. Ambos tienen su origen y esplendor en Francia, país en el que se encuentran las más importantes casas de diseño y cuya tradición vitivinicultural es un ejemplo a nivel mundial.

Desde los comienzos de su popularización, moda y vino representan a la perfección la definición de buen gusto. El vino cuenta con una gran variedad de productos adaptados a las preferencias de cada consumidor, lo que hace que su línea de degustación sea extensa y completa; la moda, por su parte, abarca un amplio mundo de glamour y elegancia que, con el paso del tiempo, se ha ido extendiendo hacia las clases no tan elitistas.

La relación existente entre vino y moda no es algo que se haya construido recientemente, sino que se ha ido forjando con los años y el contacto. Hoy en día, muchas de las figuras más importantes del mundo de la moda aportan su pequeña colaboración en el sector vitivinícola, bien teniendo sus propias bodegas -como el diseñador Roberto Verino, que cuenta con la suya propia en España-, o bien diseñando etiquetas para marcas de vino conocidas y apreciadas a nivel mundial. Algunos de los artistas implicados en el segundo caso son la diseñadora Jade Jagger, hija del Rolling Stone, Mick Jagger; y los pintores españoles Antonia Saura y Eduardo Chillida, entre otros.

Definidos por muchos como un estilo de vida, estos dos elementos están salpicados por multitud de anécdotas que unen sus caminos en diversas ocasiones a lo largo de la historia. Coco Chanel, que tenía una explicación para cada diseño al que daba vida, era fiel admiradora del champagne y creó su famoso bolso 2.55 con un colgante de cadena precisamente para que las mujeres tuvieran sus manos libres y pudiesen sujetar una copa del mejor champagne. Pero su vínculo con el mundo del vino no termina ahí, ya que la diseñadora francesa recibió el diseño de su famoso logo de un castillo-bodega llamado Château de Cremat, ubicado en las afueras de Niza.

Otra curiosidad sobre la moda y su relación con el vino es que, gracias a Don Perignon, el primer vino en ser célebre en la Corte Francesa fue el champagne, que echó raíces en el mundo de la moda y las mantiene hasta la actualidad. Esta misma marca encargó al diseñador Karl Lagerfeld, en 2009, un nuevo diseño de botella. El alemán tomó como fuente de inspiración el busto de la modelo Claudia Schiffer para crear “La botella de los deseos”.

Las industrias del vino y de la moda han sabido cómo sacar provecho de esta estrecha relación que guardan y cada vez más diseñadores se implican, de una forma u otra, en el mundo vitivinícola.