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Entre botellas y rosales

Para hacer una botella estándar de vino, es decir, del tamaño que estamos acostumbrados a ver, se necesita 1 kilo de uvas. Sin embargo, existen diversos tipos de botellas de vino en el mundo. Algunas son miniaturas de los vinos más famosos que se entregan como obsequio a los invitados de las bodas y otras, en cambio… bueno, digamos que no son tan pequeñas.

Las botellas de vino más grandes del mundo se encuentran distribuidas entre Burdeos, Austria y China. La primera de ellas, recipiente de un Cabernet Sauvignon, es la más pequeña de estas tres, tiene una capacidad de 130 litros y mide 1,38 metros. Máximus, nombre que recibe esta botella de 56.000 euros, fue la botella más grande del mundo en su momento; el Grand Cuvee TBA NV 7 2005, de la bodega austriaca Kracher, ocupa el segundo puesto actualmente. Con 480 litros y 2, 40 metros de altura, desbancó en 2007 a la que ahora se encuentra en tercer puesto como la botella más grande del mundo; y en un primer lugar, muy merecido, encontramos una botella de 1.850 litros perteneciente a la productora China “Wang Chen Wines”, mide 4,5 metros y está registrada en el Libro Guiness de los Records desde 2010.

Las botellas de vino no solamente han llamado nuestra atención alguna vez por su tamaño, sino que alguna también lo ha hecho por su antigüedad. El más antiguo de estos recipientes de vino fue descubierto en 1867, durante la I Guerra Mundial, por varios soldados del Káiser en la ciudad alemanda de Speyer. Esta botella, con 1.650 años de antigüedad aproximadamente, se encuentra expuesta en el Museo Histórico Pfalz y pertenecía a un personaje de la nobleza romana. Se trata de un recipiente de cristal, sellado con cera y que contiene un líquido blanco, aún nadie se ha atrevido a abrirla por miedo a que esta se rompa. Además, se cree que el líquido de su interior podría haberse vuelto venenoso por el paso de tanto tiempo.

Sin embargo, estos curiosos datos sobre la botella más antigua del mundo, no confirman que el líquido que contiene en su interior sea el más viejo. De esta manera, el Commandaria se proclamaría el vino conocido más antiguo. De sabor dulce, este vino data del año 8000 a.C. y su origen se sitúa en las civilizaciones de Oriente Medio. Fue alabado por figuras como el poeta griego Hesíodo y por el Rey Ricardo Corazón de León, que sirvió en su boda esta bebida.

Por otro lado, hay cosas particulares del nacimiento del vino que, seguramente, muchos de vosotros no conocíais. Por ejemplo, ¿sabéis por qué se plantan rosales en las zonas de viñedos? No, no es porque quede bonito, el motivo es más bien preventivo: La vid es una planta muy sensible al ataque de un hongo, que provoca una enfermedad llamada “oidio” muy dañina para estas plantaciones. Casualmente, este hongo también afecta a flores delicadas, como son las rosas, y lo hace más rápidamente. Así, cercando la viña con rosales, sería más fácil detectar precozmente el acecho de esta enfermedad sobre las vides y tratarlas antes de que se estropeen.

Esta costumbre es algo que se descubrió a mediados del siglo XIX, cuando este hongo entró desde Inglaterra a Europa. Los pioneros en utilizar los rosales como método de prevención de enfermedades para las vides fueron los Monjes Cistercienses de la Borgoña de Francia, que se dieron cuenta de lo rápido que se propagaba el “oidio” por los rosales.