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Brindar y seguir brindando

Y un año más llega diciembre. Un mes de emociones, ilusiones, reencuentros y mucha magia. La Navidad está cerca. Las ciudades se llenan de colores, de luces y de mercados  navideños.  Los aeropuertos son partícipes de inmensos abrazos y lágrimas. Vuelven los anuncios enternecedores y la lotería de navidad. Para muchos, ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que visitaron sus respectivos países pero como siempre la espera merecerá la pena. Pero ¿qué tiene la Navidad que nos transporta a nuestra niñez?

Todo el mundo vuelve a casa. Incluso tú. Esa sensación, cuando apareces cargado de maletas y el ansia a flor de piel porque, al fin, sientes el cariño de los tuyos. En ese momento, en mitad de la euforia, te das cuenta que no te cambiarían por nada del mundo y no hay nada que desees más que ese instante con ellos. No sabes por donde empezar y todo son preguntas precipitadas, una tras otra, sin apenas tiempo para las respuestas. Abrazos y besos, besos y abrazos acompañados de risas y lágrimas son la mejor combinación.

Aunque también es momento para añorar. Para recordar a aquellos que se fueron y los que no han podido estar. Es difícil contener la excitación producida en estos instantes.

Y entre reencuentro y reencuentro llegan las cenas. Un poco de vino y risas entre plato y plato siempre es lo mejor. Siempre hay un motivo para abrir una botella de vino y brindar: brindar por los reencuentros, por los que forman parte de tu presente y los que formaron parte del pasado, brindar por los tuyos, brindar por el año que está a punto de terminar y por el que viene, brindar por la botella medio llena, por la última vendimia, por los tintos jóvenes y los no tan jóvenes, por los maridajes más clásicos y los de ocasiones especiales, brindar por volver a escuchar historias con la misma alegría que la primera vez o emocionarte al enterarte de una nueva, brindar de nuevo todos juntos y con la misma ilusión que siempre. Y seguir brindando, chocando las copas suavemente mientras que miramos a los ojos a todos los que nos rodean, porque se cumplan los deseos que nos proponemos a partir de ahora.

Y es que el vino, es capaz de crear la mejor sintonía en los mejores momentos

Por unos días, sientes que todo es cómo antes, que todo es cómo siempre, y desearías parar el tiempo. Una vez más, te das cuenta de lo necesario que es perderse para encontrarse.