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Vendimia, barrica, embotellado y… ¡Acción!

El buen cine se disfruta mejor en compañía. Compartir la emoción de ver el estreno, las risas o el
miedo y comentar ese final de infarto con alguien después, son pequeñas cosas que nos llenan más
de lo que imaginamos. Con el buen vino pasa algo similar; es imprescindible tomarlo bien
acompañado para poder discutir sobre su sabor, discrepar sobre gustos y variedades, acompañarlo
con una tapa y, por supuesto, recomendarlo.

Una película y una copa de vino se parecen más de lo que creemos. Ambas nos mojan los labios
primero, para ir introduciéndonos en la trama; a mitad de camino, su sabor empieza a tornarse
diferente y, cuando ya estamos enganchados, nos conduce hacia un The end que explota en un
montón de sabores en los que no habríamos pensado cuando abrimos la botella y le dimos al play.

Además de parecerse, el cine y el vino se relacionan. En numerosas escenas de emblemáticas
películas, se refleja lo agradable que es compartir un buen vino con alguien a quien queremos, pero
también son muchos los filmes en los que el vino es el protagonista principal o una parte esencial de
la historia. 

El cine forma parte del vino y viceversa, como en el caso de la Seminci. El festival de
cine de Valladolid comenzó el pasado 22 de octubre y este año cuenta con una especial presencia
del vino, acercaos y descubriréis por qué.

Estos dos símbolos del arte no significan lo mismo para todos los públicos. Es decir, no a todo el
mundo le gusta todo el cine ni todo tipo de vino; pero, afortunadamente, contamos con una gran
variedad de estilos en ambos casos y solo tenemos que saber elegir qué genero va más acorde con
nuestros gustos.

Thriller con un Joven, Terror con un Rosado, Romance con un Crianza, Comedia con un Reserva o
todo al revés, no importa. Si nos gusta un solo tipo de género cinematográfico entre un millón,
estamos de suerte: seguramente haya algún tipo de vino, entre todos los que existen, que consigue
convertirnos en vinéfilos.

El truco está en descorchar películas que no acaban de convencernos hasta que demos con una
digna de nuestra ‘gran pantalla’ particular. Y quien dice película, dice vino.